viernes, 22 de octubre de 2010

BIOGRAFIAS MINIMAS DE ESCRITORES HONDUREÑOS


BARRERA, CLAUDIO (1912-1917). Seudónimo de Vicente Alemán h.  En el año1949 fundó la revista literaria Surco; además  fue  responsable de la página literaria del desaparecido diario El Cronista. Para algunos estudiosos de nuestra literatura es el mayor representante de la  Generación del 35.  En 1954 se le concedió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.  Murió en Madrid España.
Obra publicada: La pregunta infinita (1939), Brotes hondos (1942), Cantos democráticos al General Morazán (1944), fechas de sangre (1946), La liturgia del sueño (1949) Recuento de la imagen (1951); El ballet de las guaras (1952); La estrella y la cruz (1953); Poesía completa (1956); La cosecha  (1957); Pregones de Tegucigalpa (1961); Poemas (1969); Hojas de otoño (1969); Poemario 14 de julio (1969); Canciones para un niño de seis años (Póstuma, 1972).  La niña de Fuenterrosa (Teatro, 1952). Y las antalogías:  Antalogía de poetas jóvenes de Honduras, desde 1935 (1950); Poesía negra de Honduras (1960); Mensajes de amor a las madres (en colaboración con Julio Rodríguez Ayestas, 1963).

CÁRCAMO, JACOBO (1916-1959).  Poeta y periodista.  Fue colaborador de diario El Cronista y de las revistas Tegucigalpa y ANC (Asociación Nacional de Cronistas).  En México, país donde vivió hasta el día de su muerte, colaboró con los diarios Nacional y El Popular.  Fue uno de los poetas más destacados de la llamada Generación del 35.  En 1955 se le concedió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.
Obra Publicada: Flores del alma (1935); Brasas azules (1938); Laurel de Anahuac ; Pino y sangre (1955); Preludio continental (Antología póstuma, 1977); Antología (Edición póstuma, 1982).

            COELLO, AUGUSTO C. (1884-1941).  Poeta y periodista.  Realizó estudios de derecho y, en 1904 fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente.  Ocupó los cargos de secretario de la Presidencia y ministro de Relaciones Exteriores.  Por razones políticas se traslado a Costa Rica, donde ejerció el periodismo en La República, la Prensa Libre, El Pabellón Rojo y La Opinión.  En Honduras colaboró en los periódicos La Regeneración, El Imparcial, Pro Patria y Marcha.  Es el autor de la letra del Himno Nacional de Honduras.
OBRA: Poesía:  Canto a la bandera (1934); Un soneto me manda a hacer violante (1941); Sonetos (Edición póstuma, 1944).  Prosas (1943).

            DOMÍNGUEZ, JOSÉ ANTONIO (1864-1903).  Poeta.  Realizó estudios de Magisterio y de Derecho.  Fue subsecretario de Estado en los despachos de Instrucción Pública y de Justicia.  Es, sin duda, el máximo exponente del romanticismo nacional. Perteneció, junto con Froylán Turcios y Juan Ramón Molina, a la Sociedad Literaria “La Juventud Hondureña”. Al igual que el otro poeta romántico de importancia, Molina Vigil, se suicidó. Fue un poeta de hondas preocupaciones sociales, políticas y filosóficas. En su extenso poema “Himno a la materia” expresa su visión del mundo y de la vida. Su obra también ha sido compilada por diversos autores y los estudiosos de la literatura nacional coinciden en señalarlo como el mas notable de los poetas románticos hondureños.

FONTANA, JAIME (Víctor Eugenio Castañeda) nació el 13 de abril de 1922 en Tutule, La Paz y murió en Tegucigalpa en1972.
En 1943 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Cientí­fico Morazánico con su libro de ensayo el "Cuasi-Contrato Social" y en 1947 el Primer Premio en el Concurso Poético promovido por la Universidad de Honduras con motivo de su Centenario. En 1951 en la Argentina le fue concedido el Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores por su libro "Color Naval" y en 1962 obtuvo el Premio "Asteriscos" de Junín, Argentina. Vuelto a la Patria en 1964 ganó el Gran Premio Rotario. Fue Presidente del PEN Club Internacional, Sección de Honduras.  Ejerció la diplomacia en la Argentina, en México; Ecuador y ante la UNESCO, en Paris.
Libros publicados: "Color Naval" en  Buenos Aires, Argentina, 1951.
GUILLÉN ZELAYA, ALFONSO (1888-1947).  Poeta y periodista. Estudió Derecho en la Universidad Central de Honduras, hoy UNAH.  Su obra poética es menos conocida que sus escritos periodísticos y que sus ensayos.  Fue director de los periódicos capitalinos El Cronista y El Pueblo.  En Juticalpa, Olancho, de  donde era originario, dirigió el Tacoma, en 1911.  En 1933, al asumir la presidencia de la República Tiburcio Carías Andino, parte hacia México, donde colaboró con El Popular y Futuro.  También vivió en Nueva York, desempeñando un cargo diplomático; allí dirigió la revista Pan América Poetry. Murió en México.
OBRA:  El quinto silencio (Obra póstuma aparecida en la revista Ariel en 1972 y que fuera compilada por Medardo Mejía.  En 1993, la Editorial de la UNAH la volvería a publicar; Ansia eterna (Edición póstuma, 1960); Conciencia de una época ( colección de ensayos, 1996).
LAÍNEZ, DANIEL (1910-1959).  Poeta y narrador costumbrista.  También incursionó en la dramaturgia.  Fue miembro sobresaliente de la llamada Generación del 35.  Colaboró con las revistas Surco y  Tegucigalpa.  En 1956 se le concedió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.  Una característica de su obra es la incorporación del habla hondureña con sus particulares modismos regionales, especialmente  en sus cuentos y estampas locales. Publicó “Voces íntimas” (1935), “Cristales de Bohemia” (1937), “A los pies de Afrodita” (1939), “Islas de pájaros” (1940), “Rimas de humos y viento” (1945), “Misas rojas” (1946), “Poesía varias” (1946),  “Antología poética” (1959), “Poemas regionales” (1955), “Al calor del fogón” (1955), “Poemario (1956), “Sendas de sol” (1956), “Poemas para niños” (Edición póstuma, 1972). En teatro dio a conocer  “Timoteo se divierte” (1946) y “Un hombre de influencia” (1956). Publicó además “Estampas locales” (1946); Manicomio (editado por la UNAH en 1980), un texto de supuesta crítica literaria, que más bien parece de diatribas personales. A nivel de ficción dio a conocer el cuento:  “El grencho” (1946) y una novela corta :  “La gloria” (1946).

MEJIA, MEDARDO (1907-1981). Abogado de profesión. Cultivó  el drama, la poesía,  la historia, la narrativa  y ejerció además el periodismo y fue un gran animador cultural como Froilán Turcios, y, por otro lado, un notable polígrafo como Rafael Heliodoro Valle,  En 1930, con su libro Cuentos del camino, ganó el premio de cuento que organizó el ministerio de Instrucción  Pública.  En 1964, reinició la segunda etapa de la revista Ariel, que en 1925 comenzara a editar Froylán Turcios y Arturo Martínez Galindo.  En esta segunda etapa la revista dejó de publicarse en 1976.  En 1971 se le concedió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.  Fue un destacado miembro de la Academia Hondureña de la lengua y un intelectual respetado entre los sectores obreros, campesinos y profesionales del país. Entre sus obras cabe mencionar  Anathe (1975),  El fuego nuevo (1976),  Cuentos del camino (1930), Los diezmos de Olancho (La horcancina, Cinchonero y Medinón, 1976); Los chapetones (1977) y Comizahualt (1980). Compuso, además, una extensa obra sobra la historia de honduras que publicó la UNAH en cinco tomos; la misma destaca, tanto por la interpretación que de la vida nacional hace Medardo Mejía como por la abundancia de documentos que incluye en la misma.

MOLINA, JUAN RAMÓN (1875-1908).  Poeta ante todo, también ejerció el periodismo y cultivó con habilidad el cuento.  Abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse de lleno a la literatura.  Cuando vivía en Guatemala, donde realizaba sus estudios, conoció a Rubén Darío y mantuvo con él fuertes lazos de amistad.  En este punto, es importante recordar que Molina es considerado, después de Darío, como el más grande poeta modernista de Centroamérica.
Al igual que otros de sus contemporáneos, En el ámbito periodístico se puede destacar la fundación de El Día, en 1904, y en 1906, en compañía de Augusto C. Coello, la revista literaria Espíritu.  Unos meses antes de morir fundó en El Salvador, con Julián López Pineda, la revista Ritos.  En 1906 participó con Turcios en la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro, Brasil; a la que también asistió Rubén Darío; como resultado de esa experiencia escribió su  poema “Salutación a los Poetas Brasileros”,
La obra de Molina ha sido valorada favorablemente por escritores como  Miguel Ángel Asturias, Rubén Darío, Rafael Heliodoro Valle, Max Henríquez Ureña, Hugo Lindo, William Chaney y Enrique González Martínez, entre otros.

MOLINA VIGIL, MANUEL  (1853-1883).  Poeta.  Realizó estudios de Medicina en Guatemala, culminándolos en 1877.  A su regreso a Honduras, en 1880, ejerció su profesión en carácter privado y como catedrático de la Facultad de Medicina, de la Universidad Central.  Su época de escritor coincidió con la época de la  Reforma Liberal, debido a lo anterior, su nombre se incluye en la segunda generación de poetas hondureños o Generación de Joaquín Palma.  suicidó a la edad de 30 años.
Su obra ha sido compilada por varios antólogos; el primero de ellos fue Rómulo E. Durón, quien lo incluye en “Honduras Literaria” (1899).

MURILLO SOTO, CÉLEO (1912-1966).  Poeta, periodista y diplomático.  Se graduó de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales en 1940 en la entonces Universidad Central de Honduras (hoy UNAH).  En  1956 se desempeñó como cónsul de Honduras  en Nueva Orleáns.  Durante varios períodos fue presidente de la APH   y en una de sus gestiones se construyó la Casa del periodista.  Colaboró con los periódicos La Época, Prenda Libre, El nacional, El Día, y con los semanarios La Nación, Nuestro Criterio y Avance.  La municipalidad de Tegucigalpa instituyó un premio anual de periodismo que lleva a su nombre.  Publicó:  Afán (1939) yen edición póstuma “Elegía de una canción ( 1966).

ORTEGA, RAMÓN (Comayagua, 1885-Tegucigalpa, 1932). Si hay que ubicarlo dentro de una tendencia literaria, debe decirse que Ortega es uno de los poetas hondureños que mejor asimila la fuerza arrolladora del modernismo y se encamina al postmodernismo, asido de una especial sensibilidad e imaginación, que da como resultado una poesía cargada de emotividad y ritmo, pero tejida con precisión de orfebre. Se le ha achacado erróneamente la autoría de un poema que, posiblemente, viene de la tradición oral ( Verdades Amargas), pero que desdice la calidad literaria del poeta.  Su obra está recogida es dos breves poemarios: “El amor errante” (1930) y “Flores de Peregrinación” (1940). Varios años antes de su muerte Ramón Ortega había sido víctima de la locura.

PAZ, MARTÍN (Trujillo, 1901- México D. F., 1950). Publicó dos colecciones de poemas “Iniciales” (1931) y Marinas(1931). Ambos en México. En el primero es notoria la influencia de Neruda, la cual supo asimilar, tal como lo demuestran los poemas de su segundo libro. Martín Paz es, con Jacobo Cárcamo, uno de los primeros poetas hondureños que rompe el influjo del postmodernismo y se afilia, estilísticamente hablando, a las tendencias de la vanguardia latinoamericana.

REYES, JOSÉ TRINIDAD (1797-1955).  Dramaturgo, poeta y educador. El Sacerdocio fue su principal ocupación y, sin duda alguna, los compromisos religiosos y su entusiasmo indeclinable fueron los alicientes para que destacara en las actividades ya mencionadas. No en vano se lo considera el padre de nuestra poesía, pues aunque no fue el primer hondureño que la cultivó, si es el primer autor nacional que consagró gran parte de su vida al cultivo y difusión de las letras.  Realizó estudios de bachillerato en Filosofía, Teología y Derecho Canónico en Nicaragua. Se lo reconoce también como el fundador de la Universidad Nacional (hoy UNAH), pues su Academia del Genio  Emprendedor y del Buen Gusto (1848) fue elevada posteriormente a Universidad.
Reyes se distinguió por su labor en pro de la educación y por sus obras de teatro religioso, conocidas como Pastorelas.  Se sabe que el Padre  Reyes escribió unas 16 pastorelas, pero hasta la fecha  sólo se conocen 9 de ellas:  Noemí, Nicol, Nectalia, Zelfa, Rubenia, Eliza, Albania y Olimpia.  Todas están escritas en verso y gozaron de gran difusión en su época. Se representaron en toda Centro América en las plazas y los atrios de las principales catedrales. En algunos pueblos aún hoy se representan durante la celebración de la Navidad. Rómulo E. Durón, fue el primer compilador de “Las pastorelas”, en 1905.

RIVAS, ANTONIO JOSE (Comayagua, 1924-1995) Profesor de matemática del nivel medio y superior, también hizo estudios de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y en la Universidad Nacional de Nicaragua. En 1950 obtuvo la Flor Natural en los Juegos Florales de León, Nicaragua y el Segundo Premio en el Certamen de Poesía convocado por el Club Rotario de Tegucigalpa en 1964.Publicó en vida únicamente el poemario: "Mitad de mi Silencio" (1964 y reeditada en 1986) En 1996 se publicó “El agua de la víspera”, otro libro de poemas (que ya estaba listo cuando aconteció su muerte), en el cual reafirma la calidad de su poética. Rivas es una de las voces más exquisitas de la poesía hondureña del siglo XX y, sin duda, el que más importancia le dio a la metáfora en una período en que otros autores  cayeron en facilismo de la pancarta política.

            SUAREZ, CLEMENTINA (1906-1991).  Poeta.  Representa una de las voces más altas de la poesía hondureña contemporánea.  Viajera infatigable, rebelde de su tiempo, vivió en México, Cuba, Nueva York , Madrid  Guatemala y Mujer y Prisma.  “Clementina es la mujer más pintada del mundo”, escribió la poeta costarricense Carmen Naranjo, al referirse a los incontables retratos de la poetisa realizados por famosos pintores de Europa y América.  En 1970, se le otorgó el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.  Murió trágicamente en 1994, una galería de arte con su nombre.
OBRA: Corazón sangrante (1930); De mis sábados, el último (1931); Iniciales (libro que contiene además, poemas de Lamberto Alemán, Martín  Paz y Emilio Cisneros, 1931); Los templos de fuego (1937); Engranajes (poemitas en prosa y verso, 1935); Veleros (1937); Creciendo con la hierba (1957); Canto a la encontrada patria y a su héroe (1958); El poeta y sus señales (Antología, 1969); Clementina Suárez (Selección de textos, comentarios y pinturas, 1969); Antología poética (1984); Con mis versos  saludo a las generaciones futuras (Antología, 1988).

SUASNAVAR, CONSTANTINO  (1912-1974).  Poeta y periodista.  Aunque nació en León, Nicaragua, escribió y murió en Honduras.  Colaboró con las revistas más importantes de su época:  Tegucigalpa, Surco y Honduras Literaria.  Dirigió el semanario Comizahualt, en 1939.  Su nombre se inscribe en la llamada Generación del 35.
OBRA:  Números (1936); poemas (1946); Poemas (1950); La Siguanabana y otros poemas (1952);  Poemas (1955); Perfil de frente (1960); Poemas (1961); Sonetos de Honduras (1965); Soneto a Coello y otros sonetos (1966); Cuarto a espadas (1966); Poemas (1971); Sonetos violentos (1972).

TURCIOS, FROYLAN (1875-1943).  Poeta, narrador, periodista y editor.  Fundó periódicos y revistas tanto en el exterior como en el interior del país.  Es, junto a Molina, el intelectual hondureño más importante de principios del siglo XX.  Entre las Revistas fundadas por él destacan:  El pensamiento (1894); Revista Nueva (1902); Arte y Letras (1903); Esfinge (1905); Ateneo de Honduras (1913) y  Ariel (1925); así como los periódicos:  El Tiempo (1904); El Domingo (1908); El Heraldo (1908); los anteriores en Guatemala; y  El Heraldo (1909); El Nuevo Tiempo (1911); Boletín de la Defensa Nacional (1924), en Honduras.  Murió en San José, Costa Rica.  Existen indicios racionales para creer que a su muerte dejó inédita la novela Annabel Lee, a la que J.R. Molina le escribió el prólogo.  Intelectual preocupado, como José del Valle, por el devenir de Hispanoamérica y particularmente de América Central, se opuso abiertamente al intervencionismo de los Estados Unidos en la región. Fue secretario de Augusto César Sandino, y contribuyó como pocos a difundir la lucha del nicaragüense por el mundo.  Recopiló la obra inédita que al morir dejara su entrañable amigo Juan Ramón Molina en “Tierras, mares y cielos”. Es, posiblemente el mayor animador cultural que ha dado el país y uno de los intelectuales  más enérgicos en la defensa de la soberanía nacional.
OBRA:  El vampiro (1910); El fantasma blanco (1911), Mariposas (1895); Renglones (1899); Hojas de otoño (1905); Tierra maternal (1911); Prosas nuevas (1914); Floresta sonora (1915); Cuentos de amor y de la muerte (1930); Flor de almendro (1931); Páginas de ayer (1932); Memorias (Edición póstuma, 1980); Cuentos completos (1995).
Sobre su vida y obra es útil consultar de  Medardo Mejía  “Froylán Turcios en los campos de la estética y del civismo” (1950) y de Alfredo León Gómez “ Ariel, la vida luminosa de Froylán Turcios (1995), entre otros.

VALLE, RAFAEL HELIODORO (1891-1959).  Poeta, narrador, historiado, periodista, diplomático.  Es el más grande polígrafo hondureño del siglo XX.  Realizó estudios de Ciencias Históricas en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1948.  Fue cónsul de Honduras en Mobile, EE.UU. (1914) y en Belice (1915).  En 1949 fue nombrado embajador de Honduras en los Estados Unidos, cargo que  desempeñó hasta  1955.  Mientras residió en Washington fundó el Ateneo Americano de Washington, siendo su primer presidente y además director del boletín que esa institución publicaba.  En Honduras fundó el Ateneo de Honduras (1912), y fue miembro fundador de la Academia Hondureña de la Lengua.
En México, además de ejercer como catedrático en la Universidad Nacional, tuvo a su cargo la sección de bibliografía de la Secretaría de Educación Pública.  Trabajó, además en los diarios El Universal Ilustrado, El Universal y Excélsior.  En  1940, la Universidad de Columbia, Nueva  York, le confirió el premio Marie Moros Cabot, de periodismo.  Fue colaborador de diarios y revistas a nivel continental:  Marina (Cuba); La Prensa (Argentina): El Comercio y La Crónica (Perú); La Prensa, La Opinión (EEUU).  En México, lugar donde murió, ha sido instituido un premio que lleva su nombre y que ha sido ganado, entre otras personalidades del mundo intelectual iberoamericano, por Edmundo O’Gorman, Rubén Bonifaz Nuño, Ernesto de la Torre Villar, Luis Barcárcel, Germán Arciniegas y, en la entrega correspondiente a 1986, Alí Chumacero, poeta mexicano
OBRA El rosal del ermitaño (1911); Como la luz del día (1913); El perfume de la tierra natal (1917); Ánfora sedienta (1922); Unísono amor (1940); Contigo (1943); La sandalia de fuego (1952); poemas (1954); La rosa intemporal (Antología póstuma, 1964); Relatos:  Anecdotario de mi abuelo (1915); Tierras de pan llevar (1939); Flor de Mesoamericana (1955). Preparó las antologías “La nueva poesía de América” (1923); Índice de la poesía centroamericana (1941); José del Valle (1943); Cartas hispanoamericanas (1945); Ramón Rosa (1946); Tres pensadores  de América:  Bolívar, Bello y Martí (1946); Semblanzas de Honduras (1947); Oro de Honduras (escritos de Ramón Rosa, dos volúmenes, 1948 y 1954); Flor de plegarias (1954).
En el ámbito de la investigación documental publicó las bibliografías:  Índice de escritores (1928); Bibliografía mexicana (1930).  Bibliografía de  José Cecilio del Valle (1934); Bibliografía maya (1941); Bibliografía  del periodismo en la América española (1942); Bibliografía cervantina en la América española (1950); Bibliografía de Hernán Cortés (1953); Bibliografía de Sebastián de Aparicio (1954). También publicó la novela “Iturbide, varón de Dios” (1944).
ZÚÑIGA, LUIS ANDRÉS (1878-1964).  Poeta y narrador.  Realizó estudios de Derechos en la Universidad Central de Honduras, hoy UNAH, y se especializó en criminología en la Universidad de La Sorbona, Francia.  Durante  su estancia en París, fue secretario de Rubén Darío, cuando éste dirigía la revista Mundial Magazine.  En Honduras fungió como director de la Biblioteca y Archivo Nacionales.  Como diplomático representó a Honduras en El Salvador y llegó a ser subsecretario de Relaciones Exteriores.  Dirigió las revista Semana Ilustrada, Germinal y Ateneo de Honduras, |||de la que fue fundador, junto con R.H. Valle, Froylán Turcios y Salatiel Rosales.  En 1914, su obra dramática Los conspiradores obtuvo un premio y fue la obra con la que se inauguró el Teatro Nacional de Tegucigalpa, hoy Manuel Bonilla.
OBRA:  Los conspiradores (Drama, 1915),  “Águilas conquistadoras (Poesía, 1913), El banquete (prosa y verso, 1920) y  Fábulas (1919)

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